IMPORTANCIA ECONÓMICA DEL AÑIL COMO RUBRO TURÍSTICO-CULTURAL.

Añil (del árabe an-ni, ‘la planta del índigo’) o índigo (del latin indicus, ‘de la India’) es la denominación tradicional de las variedades muy oscuras y profundas del color azul; antiguamente se decía también glastoAñil o índigo son asimismo los colores que se perciben ante la fotorrecepción de una luz cuya longitud de honda dominante mide entre 420 y 450 nm2
Originariamente, el añil o índigo era un colorante de uso predominantemente textil cuyo color, por extensión, se denominaba también así. Esta coloración comenzó a ser considerada parte del espectro de luz visible —y por lo tanto del arco iris— cuando Isaac Newton dio la denominación de color «índigo» a la franja azul oscura del espectro.

Índigo natural

Se denomina índigo natural, añil o índigo a una pasta colorante que se ha usado para teñir telas, en la fabricación de tintas y como pigmento pictórico. Se elabora macerando en agua los tallos y las hojas de ciertas plantas del genero indigofera, como indigofera tinctoria e indigofera suftruticosa; de esto resulta una pasta de color azul oscuro intenso, algo purpúreo. Esta es la coloración índigo específica, aunque también se le ha llamado, inespecíficamente, añil y glasto. El color se debe a la indigotina, producto de la oxidación del indoxilo, derivado de la hidrolizacion del indican contenido en la pasta colorante.2 Puede verse una muestra de color índigo específico en el recuadro de la derecha azul oscura del espectro.

PROCEDIMIENTO:
En la primera pila, la del reino remojo, se descargaba el jiquilite y se llenaba con suficiente agua para que cubriera completamente toda la planta. Ahí se producía la fementacion que hacia desprender el color azul. esta tarea duraba de 15 a 17 horas y era determinado por el puntero, que era la persona que dirigía toda la operación.

terminado el tiempo, el puntero ordenaba el traspaso del agua azul hacia la segunda pila, para realizar esa operacion despaba con una vara de manera puntada, la bitouqera que habia sido tapada previamente con un tapon de barro. En esta sengunda pila, una vez llenada de agua azul, se producia el batido poir medio de  "remos" que eran varas largas y delgadas.


 

El añil palabra de origen árabe que significa: color celeste o Xiliquite que en náhuatl quiere decir: pastel para teñir. Tiene mucha importancia en la historia económica de Centro América y El Salvador, ya que constituye uno de los legados de nuestras altas culturas, indígenas a la civilización mundial.
Sin embargo el añil ha dejado de ser por distintas razones un objeto de interés actual y constituye por esto un tema eminentemente histórico, y cuyo estudio amerita realizarse ya que ejerció un papel importante en el desarrollo económico y cultural de nuestro país.
Desde finales del siglo XVI a finales del siglo XIX el añil fue el producto agrícola alrededor del cual giro la economía de nuestro país.
En la actualidad se esta rescatando la cultura del añil a través de artesanos y microempresarios que se han interesado en el desarrollo de vestimentas y otros productos elaborados a mano, que de alguna manera se comercializan en ferias y zonas turísticas dentro del territorio salvadoreño, siendo esta una actividad atractiva para el turismo tanto nacional como internacional.
En el presente trabajo mostraremos la realidad de los artesanos salvadoreños que luchan día a día por mantener y mostrar nuestra cultura e historia, a través de la elaboración de artículos de añil, siendo este trabajo su fuente de empleo y sustento económico familiar.
          
 Hace 300 años aproximadamente surge el añil en El Salvador, que es extraído de la planta llamada Xiliquite o Jiquilite, del cual se cortan grandes cantidades de hojas y tallos para extraer este famoso colorante natural, este se coloca en contenedores llamados obrajes donde se prensan las hojas, este proceso dura aproximadamente 22 horas, luego sale el liquido de una pila a otra (obrajes) a través de la oxigenación ese liquido verdoso se torna de color azul en tres horas, luego hay que esperar 18 horas mas para que se sedimente y se torne el color índigo intenso, se coloca al sol a unos 80° C  por unos 3 o 4 días hasta que se vuelve como un carbón seco, luego este material se pasa por un molino para convertirse en polvo, así se extrae el añil.- Nos menciona una famosa artesana de Suchitoto, quien trabaja el añil como arte más que como artesanía, ya que para ella tiene un valor cultural muy fuerte puesto que sus antepasados trabajaron el añil y le heredaron a ella el obraje.
La vivencia de esta artesana que trabaja el añil desde hace unos años nos revela algunos datos monetarios y nos cuenta que en la actualidad  el kilo de polvo llega a costar desde $150.00 a $200.00 dólares aproximadamente, es por esto que las prendas o artículos que se tiñen con este famoso material se comercian con un costo elevado, tomando en cuenta que con un kilo de añil solo se pueden teñir unas 20 prendas de vestir, como blusas o camisetas.

En el ámbito turístico existe actualmente la oportunidad de promocionar los artículos teñidos con añil por medio de exposiciones en ferias artesanales organizadas por Concultura, Ministerio de Turismo, Gobiernos locales, sin embargo esto por sí solo no es suficiente para devolverle el potencial económico que hoy carece este arte, falta mucho por rescatar, pero una de las mejores maneras de tomar iniciativa es la de investigaciones y proyectos de esta naturaleza, motivando a que las mentes jóvenes participen en el aprendizaje de estas técnicas, conozcan la utilidad de este recurso, y en fin lograr de esta manera acercar a las nuevas generaciones al conocimiento y empoderamiento de nuestra cultura.

 Sin embargo los esfuerzos por rescatar el comercio del añil, actualmente están siendo apoyados por entidades como la Organización Mundial de la Salud  la cual ha emitido varias advertencias obligatorias respecto del uso de los colorantes sintéticos, incluso algunos fueron prohibidos. Por estas razones y por la tendencia actual de los consumidores a usar productos de origen orgánico, los colorantes naturales han vuelto a estar en la mira de los usuarios; de hecho, en los países industrializados, la ropa y las prendas teñidas con colorantes naturales tienen un alto valor en el mercado. Esto da una enorme ventaja a países como El Salvador y Guatemala, donde la historia es el sustento de fondo para renovar esta industria, lo que por supuesto puede servir de alternativa en la producción agrícola del país, a la vez, que los vestigios arqueológicos pueden incluirse en el diseño de un nuevo destino turístico.
 El Salvador ha exportado añil a Turquía, Suiza, Alemania, Francia y Japón, con quienes ha logrado colocar hasta 550 kg, y planea incluir a Inglaterra, Canadá, Estados  Unidos, México, Holanda, Colombia y Guatemala. Además, el producto terminado (blusas, manteles, pañuelos, pareos, juguetes, bufandas, etc.), son parte del valor agregado que se da al añil, tanto para la producción nacional como internacional. 

HISTORIA ECONOMICA DEL AÑIL  EN EL SALVADOR. (1800-1880)
En El Salvador el cultivo del añil constituía una actividad productiva totalmente española, en tanto que la producción del bálsamo y el cacao había quedado en su mayoría en la comunidad indígena. Desde el siglo XVI el añil se difundió en la región centroamericana, luego este se convertiría en el producto primordial de exportación de a provincia y en la base económica de las familias, gracias a un aumento de la demanda mundial de tintes naturales.
 San Salvador en 1807 producía 486,990 libras del tinte que representaba el 77.71% de las exportaciones centroamericanas, siendo el mayor productor de las exportaciones de añil en Centro América en dicho año. La producción añilera siguió creciendo, tanto así que las exportaciones de añil en 1855 representan el 86.30% de total de El Salvador.
 A causa de la guerra y los desastres naturales los productores perdieron los años en que el añil era cotizado a precios altos, pero al lograrse condiciones estables la producción del añil incrementó nuevamente, oscilando entre 1 y 2 millones de libras. Sin embargo, el descubrimiento de los primeros colorantes sintéticos a mitad del siglo XIX  obligó a los productores de añil a abandonarlo lentamente. En las últimas décadas de ese siglo el añil dejo ser el principal producto de exportación, pues su precio decrecía con mayor rapidez que la cantidad producida dando pasó al café.
EL AÑIL ACTUALMENTE EN EL SALVADOR.
Más de un siglo después de que el añil decayera como principal producto de exportación de El Salvador, un grupo de agricultores ha asumido la tarea de revivir el cultivo.

Actualmente, el área cultivada de añil es de apenas 264.37 hectáreas, la mayor parte de las cuales están en los departamentos de Morazán y San Miguel. (Ver anexo 1)

Así lo refleja un estudio auspiciado por la Agencia de Cooperación Internacional del Japón. (Jica) y el Ministerio de Agricultura (MAG) que han incluido al añil entre la variedad de cultivos que impulsan para promover la diversificación en el país.

El estudio concluyó que una hectárea de añil genera una utilidad neta de más de $1,600 USD, cantidad que supera con creces a los granos básicos.
Entre 1994 y 1998, Estados Unidos incrementó sus importaciones de tintas naturales en un 70 por ciento, mientras que la Unión Europea lo hizo en un 46 por ciento. Además no solo se emplea para colorear textiles sino tambien en la industria cosmética, en la química en incluso en la médica.
La Asociación Añilera y Agropecuaria de Cabañas (Aseñica) (ver anexo 2) comenzó a hacer pruebas con la siembra del añil el año pasado. Para este año sembraron ya diez manzanas de un total de 50 que tienen proyectadas. En los próximos meses también planean construir cuatro obrajes a varios kilómetros de Morazán. En La Libertad, otro grupo de productores también se ha embarcado en la aventura del añil.

Grace Guirola, presidenta de la Asociación de Añileros de El Salvador (Azules), asegura que la entidad cuenta con 28 miembros que siembran aproximadamente 150 manzanas.
Algunos llevan ya cinco años con el cultivo y, según Guirola, los resultados son más bien modestos.
La asociación exporta añil convencional y orgánico a Alemania, Francia, Inglaterra y Suramérica. Siendo su principal comprador Alemania.

SITIOS  Y TALLERES  QUE PROCESAN EL AÑIL EN EL SALVADOR

SUCHITOTO
El pueblo colonial de Suchitoto es otro de los sitios donde el turista puede conocer la utilidad del añil, ya que cuenta con diversas tiendas de artesanías. El parque central, "Plaza Centenario", en el corazón del pueblo, es el punto de partida perfecto, ya que los fines de semana se realiza la feria artesanal "Así es mi tierra". Además existen variadas tiendas como  Xiquilite, Suchitec, Guanacos, entre otros que muestran sus diversos productos.

CASABLANCA
En el 2001, EL Instituto Interamericano de cooperación para la agricultura  IICA, realizó una donación para el equipamiento de un taller de teñido, ubicado en el sitio arqueológico Casablanca, municipio de Chalchuapa, departamento de Santa Ana. El lugar se ha convertido en un centro de capacitación importante en el tema de teñido con colorantes naturales.
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CONCLUSIONES. 

El añil llegó a ser tan importante para la economía de El Salvador durante mucho tiempo, y constituyo la casi totalidad de las exportaciones durante los años 80.

La industria añilera ha decaído, debido al aparecimiento de colorantes sintéticos, obtenidos con mayor facilidad y menos costo.

En nuestro país con el impacto  económico que genera el cultivo del café, se han disminuido esfuerzos por apoyar los intentos de activar la producción de añil.

Actualmente en El Salvador no existen políticas de gobierno que incentiven de manera sustancial al productor ni al artesano del añil.

Si existen sitios turísticos en el país donde se promueve el comercio de los productos teñidos con el colorante natural; pero a su vez son muy pocos e insuficientes para darle la proyección adecuada al incentivo tanto económico como cultural de este arte.

RECOMENDACIONES. 
Apoyar a las diferentes instituciones involucradas en la producción del añil en la búsqueda de la cooperación directa del gobierno central, para reactivar esta fuente económica para el país.

Implementar estrategias innovadoras para que el uso del colorante no sea exclusivo de las prendas de vestir, sino que además sea útil en productos de belleza, químicos y medicinales.
Promover  la utilidad del tinte natural a nivel departamental y municipal, a través de ferias artesanales.

Solicitar apoyo para los/las Añileros/as, con asesoría técnica, para que su producción sea de calidad.

Incluir talleres escolares de teñido de telas con el fin de incentivar el conocimiento de las técnicas de teñido con este material natural.

Promocionar el uso del añil como colorante ecológicamente sostenible y natural para teñir diferentes tipos de materiales y así disminuir el impacto ambiental mundial.

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